31 de diciembre de 2008

Las nubes pretenciosas, peligrosamente, siguen los mismos pasos que sus ancestros.

(Es sorprendente como el sujeto y el predicado se esconde de mí a cada ratito.)



Yo con ancestros o sin ellos sigo los pasos de varias sombras hacia un nuevo año.

En el 2007 me hice el propósito de no hacer propósito alguno para el año siguiente.

Y así fue, y fue maravilloso.
Simplemente todo sucedió.
Mucho viento y también vértigo.

Entre el sabor salado de las lágrimas y el color de mi sonrisa me ha dado mucho gusto llegar al 2009.
Sé que tengo que dejar de morderme las uñas, leer los libros en la repisa de pólvora y hacer eso que llaman vivir.

Mientras de regreso a nuevos proyectos y a nuevos sueños.



De regalo a todos ustedes, (pocos, pero muy valiosos) queridos lectores y observadores les dejo un chiste simple muy simple pero que me hizo reír una noche entera, por que soy re-simple y me gusta inventar chistes mamones, (este no lo invente yo, sniff) .

¿Qué le dijo un semáforo a otro semáforo?

…

No me veas que me estoy cambiando.

(Jo-Jo)

M*


29 de diciembre de 2008

27 de diciembre de 2008

El dinosaurio que un día visitó la modernidad del siglo XX


Éste era un dinosauiro que, cansado de vivir las mismas escenas jurásicas de su éspoca, se vino un día a visitar la modernidad del siglo XX.


Cuando el dinosaurio salió a las calles, por las avenidas, pasando frente a las ventanas de los grandes edificios, nadie se asustó, nadie temía nada. La gente creyó qe se trataba de otra gran tomada de pelo como había sido el caso de La guerra de los mundos, y hubo quien creyó que se trataba de otra versión adaptada de Godzilla.


El dinosaurio, desde luego, nunca hizo estragos, ningún desastre en las calles. Se paseaba tranquilo muy de mañana por la ciudad, contemplando la modernidad. Todos los días, casi por tres meses. Al final de la última semana de marzo, nuestro dinosaurio partió de vuelta a su mundo jurásico.


Muy pocos se dieron cuenta aquel caso era auténtico. Era un caso singular, se trataba realmente de un dinosauiro. Así que pocas personas fueron los que prestaron credibilidad ante aquella extraña visita dinosaúrica.


Entre aquellas personas, no está demás decir, se encontraba el escritor Augusto Monterroso.
anna
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25 de diciembre de 2008

Una noche antes de Navidá

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Golpéame en la sien si crees que soy injusto,
hijoputa, cerdo, quizás enamorado.
Golpéame en la sien, por favor.

Era casi la medianoche y había recibido siete mensajes en mi teléfono celular. Siete mensajes, sin embargo, era un número corto en comparación con los veintiún mensajes celulares de Claudia, los dieciocho del Bear y, seguramente, la media docena que leíste en tu teléfono antes de las once de la noche. No puedo quejarme, tampoco me habría sentido bien con tantos mensajes celulares, porque nunca los respondo y únicamente dicen incoherencias sociales que, en muchos casos, me hacen sentir un imbécil. Todos, sin excepción de los siete mensajes, decían invariablemente, “Feliz Navidad”. Y, a decir verdad, la Navidad, como Día de Muertos, son las dos fiestas que me gustan muchísimo, me alegran en gran parte. Pero hay algo que no entiendo, particularmente dos cuestiones sin trascendencia para el interés general pero que en mi cabeza dio vueltas desde hacía un par de horas.

Primeramente, cómo es que la gente tiene suficiente crédito (o tiempo aire como nos enseñaron a decir las compañías celulares.) para enviar mensajes a cada uno de sus conocidos, amigos, novias, novios, compañeros de trabajo, la mascota de la casa o al vecino para desearle una feliz Navidad. En otra instancia, también es la prueba fehaciente de que somos unos mustios consumistas.

Segundamente, me molesta demasiado la vulgaridad con la que me hacen saber que, en efecto, me desean una feliz Navidad. Tampoco quiero exagerar, pero… imagina leer un mensaje en el celular y hallarte con un poema en octosílabos, blancos o una ligera prosa. Quiero decir, que el usuario de un teléfono celular, justo en el instante de escribir un mensaje de asuntos "decembrinos" (desear felices fiestas, alegría, prosperidad, etc.) detiene su andar de usuario común y se estaciona con su intimidad en un espacio aparte como un usuario lírico de teléfonos celulares. Es absurdo, ¿verdad? En fin, lo único que quiero es que, si acaso, me envíen mensajes decentes, honestos, sin tantos adornos de palabrería innecesaria. Por eso, sería mejor que la gente me llamara, aunque desde luego, nadie estaría dispuesto a perder su tiempo (y su crédito.) en llamadas, sobre todo si se trata de alguien aburrido y gruñón como yo. Por eso es que tampoco tú decidiste llamarme. Lo cual agradezco infinitamente, porque de haberlo hecho te habrías decepcionado al escuchar nada más el ruidito de los adornos, las serpentinas trastabillando en la música de Bushido que quedaron en la sala mientras yo salía, veloz y libre por la ventana del departamento, sin una botella de alcohol barato en mano que al menos me diera un poco de gloria antes del impacto.
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Alonso gordillo.
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21 de diciembre de 2008

El funeral

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-¡Cómo hace frio aquí! La hoguera se está extinguiendo.
-¡Todo por culpa de ese maldito!
-¿Quién?
-¿Qué? ¿No se ha enterado?
-No, haber cuénteme.
-Se debe a la pérdida que hemos sufrido.
-¿De qué habla?
-¡En el infierno hay en funeral!
-¿Y quién murió?
-El manda más, rey del inframundo.
-¿Y de qué murió?
-Pues quién sabe, dicen que de un cólico que le dio Jesús.
-¡Este Jesús, siempre enojando a nuestro señor! ¿Por qué lo enojó?
-Porque se apoderó de todas las almas que murieron en la inundación de Tabasco.
-¡Aaah! Qué Hijo de Dios. ¡Quedarse con tantas almas es un pecado!
-¿Y ahora quién será rey del Infierno?
-Pues quién sabe. Dicen que habrá una votación de los más malvados. ¡Ah! Entonces ya ganó usted.
-¡Ja! Cómo es cruel. Por lo que sé en la lista está Felipe.
-¿Quién? El que sólo asesinó a sus tres hijos y a su mujer, a sus padres y a los vecinos.
-Sí, ese. Y también concursa el Lic. Carlos.
-Ése va a ganar por mentiroso y tramposo.
-¡Ja! No sea envidioso.
-Siga ¿quién es el último competidor?
-¡Pues no me crea, pero dicen que Jesús!
-¿Y ese por qué? Si dicen que es bien bueno. Todos le rezan para pedirle milagros, ¿no es verdad?
-¡Sí, pero mató a nuestro señor!
-¡Y no sólo a Él! Los mortales son su presa favorita. Y los tontos lo adoran.
-Sí pues, pero quién los entiende.
-¡Y Satán que era tan bueno! Por culpa de él, el averno se está congelando.
-Deberíamos castigarlo o matarlo.
-¡No! Porque dicen que es pecado.
-¡ah! Como es burlón usted.
-¿Quién cree que gane?
-Quién sabe. Yo votaré por Felipe.
-Yo mejor me voy al infierno.
-Lo veo en las votaciones.


Claudia Isabel Domínguez Ruiz
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19 de diciembre de 2008

Feliz


Feliz feliz, alegre alegre.

Cuando jugaba futbol tenía buena pierna.

Ahora tengo buen ojo.


M*

16 de diciembre de 2008

Depresión


Resulta que hay una muchacha que se llama Mariana y que también le pone un asterisco a la M*


Ella abrio su blog el día domingo, julio 02, 2006.
Yo no recuerdo cuando empeze con lo de la M* pero de seguro fué por esos ayeres.

Pinches blogs.

Ya no juego.
Soy triste, muy triste.