-¡Ay comadre! Ya no sé que hacer con mi viejo.
-Y ahora, ¿qué le hizo ese canijo? ¿Volvió a llegar borracho y con olor a otra mujer?
-Ah no, ese vicio ya se le terminó.
-¿Entonces, qué pue´?
-Pus nada, pero mire, el cabrón ni una rosa se digna a traerme.
-¿Cómo va a ser eso comadrita? Usted ya no debería estar soñando esas cosas.
-Pos si, ya sé que es jardinero, pero una que es fijada en los detalles.
M*


